Doomscrolling es el hábito compulsivo de pasar demasiado tiempo frente a la pantalla consumiendo noticias negativas y contenidos angustiosos en las redes sociales, aunque eso te haga sentir peor. Es como si el instinto de supervivencia de tu cerebro chocara con un sinfín de noticias que acaban imponiéndose.
Hay tres aspectos que lo definen:
Bucle compulsivo. Sigues desplazándote por la pantalla aunque quieras parar.
Valencia negativa. El contenido es triste, da miedo o provoca ira.
Pérdida de la noción del tiempo. Las horas se esfuman sin que te des cuenta.
Si esto te suena, que sepas que no eres el único. Lo bueno es que puedes romper el ciclo. La aplicación Headway ofrece resúmenes de libros de 15 minutos sobre temas como el estrés, los hábitos y el bienestar mental. Sustituye el doomscrolling por una aplicación de microaprendizaje.
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¿De dónde viene el término doomscrolling?
El término inglés doomscrolling apareció por primera vez en Twitter en octubre de 2018, pero fue necesaria una crisis mundial para que se popularizara. Durante la pandemia de COVID-19, millones de personas se vieron atrapadas en un ciclo de consumo compulsivo de noticias mientras permanecían confinadas en casa.
Karen K. Ho, periodista canadiense especializada en economía, contribuyó a popularizar el término a través de sus recordatorios nocturnos en esta red social. En ellos animaba a la gente a dejar de hacer doomscrolling e irse a la cama. Sus publicaciones ganaron miles de seguidores de la noche a la mañana.
En septiembre de 2023, Merriam-Webster añadió oficialmente doomscroll a su diccionario, definiéndolo como «dedicar un tiempo excesivo a navegar por Internet, desplazándose por contenidos que te hacen sentir triste, ansioso o enfadado». La palabra había pasado por fin de ser jerga de Internet a formar parte de un vocabulario reconocido oficialmente.
Se popularizó porque captaba algo fundamental: la colisión entre los celulares, las redes sociales, la incertidumbre global y los algoritmos diseñados para mantenerte enganchado.
¿Por qué nos dedicamos al doomscroll? (Pista: no es culpa tuya)
Tu cerebro no es débil. Es un mecanismo programado para la supervivencia, y está siendo secuestrado.
Tu detector primitivo de amenazas está siempre activo.
Los seres humanos evolucionamos para detectar el peligro. En la época en que los depredadores acechaban entre la hierba alta, detectar las amenazas antes que nadie representaba seguir con vida. Tu cerebro sigue funcionando así, dando prioridad a la información negativa frente a la positiva. Los psicólogos lo llaman «sesgo de negatividad». Explica por qué las malas noticias captan tu atención mucho más de lo que podrían hacerlo las buenas.
La ilusión de control
Cuando el mundo parece caótico, consumir más información negativa puede parecer una forma de preparación. Si conoces todas las amenazas posibles, de alguna manera podrás mantenerte a salvo. Pero esta sensación de control es una ilusión. Saber que hay un incendio forestal al otro lado del país no te protege; solo aumenta tus hormonas del estrés.
Los algoritmos te ofrecen el contenido que te mantiene navegando
Las redes sociales están diseñadas para maximizar la participación, no tu bienestar. Sus algoritmos aprenden que las noticias angustiosas te mantienen pegado a tu feed durante más tiempo. Más tiempo navegando significa más ingresos publicitarios para ellos y más angustia psicológica para ti.
La espiral de la dopamina
Cada vez que te desplazas por la pantalla, esperas algo nuevo. Tu cerebro libera dopamina ante la expectativa de encontrar buenas noticias o un respiro entre tanta negatividad. Pero el alivio rara vez llega. Al contrario, sigues persiguiendo esa dosis, hundiéndote cada vez más en la madriguera del conejo. Este bucle es reflejo de la psicología del juego: las recompensas variables son increíblemente adictivas.
El miedo a perderse algo (FOMO) lo empeora todo. Te preocupa que alejarte signifique perderte información crucial que todos los demás conocerán.
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El coste real. Los efectos del doomscrolling en la salud mental y física
Los efectos del doomscrolling van más allá de sentirse desanimado. Las investigaciones realizadas en 2023 y 2024 ofrecen una imagen clara de cómo este hábito afecta tanto a la salud mental como a la física.
Efectos en la salud mental
Espirales de ansiedad. La exposición constante a contenidos negativos alimenta los pensamientos negativos. Un estudio de 2024 reveló que el doomscrolling desencadena ansiedad existencial: preocupación por la vida, la muerte y el lugar que uno ocupa en el mundo.
Riesgo de depresión. Las investigaciones muestran que este comportamiento está relacionado con una menor satisfacción con la vida y un mayor malestar psicológico.
Compulsión similar al TOC. Algunas personas desarrollan patrones obsesivos en torno a las fuentes de noticias, actualizando los feeds de forma compulsiva en busca de novedades.
Trauma secundario. Ver contenido gráfico o perturbador repetidamente puede traumatizarte, aunque no hayas vivido los acontecimientos tú mismo.
Efectos en la salud física
Trastornos del sueño. La luz azul, sumada al cortisol —la hormona del estrés—, dificulta conciliar el sueño. Estar mirando el teléfono antes de acostarse es una de las peores cosas que puedes hacer para cuidar la calidad del sueño.
Presión arterial elevada. El estrés crónico provocado por contenidos negativos mantiene tu cuerpo en modo «lucha o huida», lo que, con el tiempo, eleva la presión arterial.
«Cuello tecnológico» y tensión muscular. Pasar horas encorvado sobre el celular provoca dolor físico en cuello, hombros y espalda.
Dolores de cabeza y náuseas. Las respuestas prolongadas al estrés pueden causar síntomas físicos que no guardan relación con lo contemplado en la pantalla.
Doomscrolling vs. doomsurfing: ¿en qué se diferencian?
Ambos términos describen el consumo excesivo de contenido negativo, pero lo hacen de formas diferentes.
El doomscrolling es pasivo. Un algoritmo determina tu feed de redes sociales. Te desplazas por lo que aparece, absorbiendo un contenido negativo tras otro sin elegir activamente los temas.
El doomsurfing es, en cambio, activo. Buscas específicamente noticias sobre temas que te preocupan. Vas detrás de la información, cliqueando de enlace en enlace, persiguiendo novedades sobre acontecimientos concretos.
Ambos comportamientos conducen a los mismos efectos negativos sobre el bienestar mental. El mecanismo difiere —pasivo o activo— pero el resultado, no. A tu cerebro no le importa si te has topado con noticias angustiosas o si has ido a buscarlas.
Cómo dejar de hacer doomscrolling. Consejos prácticos que puedes aplicar hoy mismo
Romper con el hábito del doomscrolling requiere estrategia, no solo fuerza de voluntad. Esto es lo que realmente funciona:
Establece límites de tiempo. Utiliza los ajustes de «Tiempo de uso» de tu celular para limitar tu presencia en redes sociales. El mero hecho de ver la notificación «Has alcanzado tu límite» te obligará a hacer una pausa que te permitirá tomar otra decisión.
Desactiva las notificaciones. Cada vibración te vuelve a atrapar. Desactiva todas las notificaciones excepto las imprescindibles, para que no te veas constantemente tentado.
Deja de seguir cuentas tóxicas. Selecciona cuidadosamente tus feeds. Si una cuenta te hace sentir peor, elimínala, independientemente de lo importante que te parezca.
Regla de «fuera celulares». Mantén el teléfono fuera del dormitorio. Cargarlo en otra habitación elimina la tentación de consultarlo a primera hora de la mañana y a última hora de la noche.
Reserva momentos específicos para las noticias. Consulta las noticias una o dos veces al día a horas fijas, en lugar de hacerlo constantemente. Seguirás estando informado sin caer en ese ciclo interminable.
Pon en práctica los principios básicos del autocuidado. El ejercicio físico, el sueño y las relaciones en el mundo real reducen la necesidad de evadirte con las pantallas.
Estos pasos ayudan, pero sigue costando mucho frenar el impulso de buscar el teléfono. ¿Y si pudieras redirigir ese empuje en lugar de simplemente resistirte?
La mejor solución: no te limites a dejarlo, sustituye el doomscrolling por Headway
La fuerza de voluntad por sí sola rara vez vence a los hábitos arraigados en tu cerebro. El enfoque más inteligente consiste en «secuestrar» el propio ciclo del hábito.
Funciona así. Buscas tu celular. Tienes 15 minutos libres y automáticamente miras la pantalla. El objetivo no es tener la vista fija en una pared para evitar hacerlo, sino centrarte en algo que te motive.
En lugar de pasearte por catástrofes mundiales, podrías leer o escuchar el resumen de Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir. En vez de la descarga de dopamina que te proporciona la indignación, obtendrás la que te da el logro. Mismo tiempo frente a la pantalla, resultado completamente diferente.
Headway facilita este cambio. Cada resumen de libro te lleva unos 15 minutos, el mismo tiempo que dedicarías al doomscrolling. Obtendrás las principales ideas de títulos superventas sobre temas como el manejo de la ansiedad, la creación de hábitos y el bienestar mental, lo que convierte a Headway en una aplicación ideal para abandonar el doomscrolling.
Entre los resúmenes de libros disponibles que abordan directamente los sentimientos que genera este comportamiento, encontrarás Hábitos atómicos, El sutil arte de que te importe un caraj* o Sentirse bien. Aprenderás algo valioso y después te sentirás mejor, nunca peor.
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Preguntas frecuentes sobre doomscrolling
¿Qué significa doomscrolling?
Se considera «doomscrolling» el desplazarse por las redes sociales leyendo malas noticias, aunque eso te haga sentir peor. Sigues haciéndolo hasta cuando quieres dejarlo. La palabra combina los términos doom (catástrofe) con scrolling (desplazarse), ese movimiento del pulgar que todos conocemos de sobra en 2026.
¿Es el doomscrolling un trastorno?
El doomscrolling no supone una patología clínica en sí misma. Según una definición clara del término, se refiere al hábito de consumir continuamente noticias negativas en Internet, a menudo de forma compulsiva. Aunque no se diagnostica oficialmente, está relacionado con patrones propios de la adicción a Internet y puede agravar la ansiedad o la depresión. Si empieza a afectar a tu vida cotidiana, vale la pena buscar ayuda profesional.
¿Cuáles son los síntomas del doomscrolling?
Doomscrolling es el hábito de consumir repetidamente noticias negativas en línea de una forma difícil de controlar. Entre los síntomas más comunes está perder la noción del tiempo mientras te desplazas por la pantalla, tener dificultades para parar aunque quieras hacerlo y sentirte peor tras conocer la información. También es posible que lo primero que hagas al levantarte por la mañana sea tomar el celular. Los síntomas físicos pueden ser problemas para dormir o sentirte estresado y nervioso a lo largo del día.
¿Cuánto tiempo es demasiado en las redes sociales?
Las investigaciones no establecen una cifra mágica. Pero si navegar por las redes a menudo te provoca ansiedad, altera tu sueño o te quita tiempo para hacer cosas que te gustan, entonces es demasiado. Lo que ves también importa. El contenido negativo causa más daño que las publicaciones neutras, incluso en sesiones más cortas.
¿Es lo mismo doomscrolling que mindless scrolling?
Son actividades diferentes. Mindless scrolling consiste en navegar por cualquier contenido sin darse cuenta de que pasa el tiempo. El doomscrolling se centra específicamente en algo negativo o perturbador. Ambos suponen una pérdida de tiempo, pero el doomscrolling tiene un impacto mayor. Las malas noticias activan tu respuesta al estrés y pueden derivar en una ansiedad duradera.
¿Por qué es malo el doomscrolling?
El doomscrolling mantiene tu cerebro en un estado constante de amenaza. Cuando consumes noticias negativas de forma repetida, la respuesta al estrés permanece activada, lo que puede aumentar la ansiedad, empeorar el estado de ánimo y dificultar la concentración en cualquier otra cosa.
Con el tiempo, se crea un círculo vicioso: te sientes estresado, te desplazas por la pantalla para «mantenerte informado» y el contenido te hace sentir aún peor. Esto también puede alterar el sueño —especialmente si lo practicas por la noche— , reducir la productividad y hacer que los problemas parezcan más graves o desesperantes de lo que realmente son.
¿Puede el doomscrolling provocar un TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático?
No provocará directamente un TEPT clínico. Pero puede conducir a un estrés traumático secundario por ver noticias perturbadoras una y otra vez. Este patrón se manifiesta en forma de pensamientos intrusivos, sensación de estar en alerta máxima y agotamiento emocional. Las personas con traumas pasados o ansiedad corren mayor riesgo con este hábito.
¿Qué representa el doomscrolling en términos de adicción?
En el contexto de la adicción, el doomscrolling supone un patrón compulsivo de consumo de contenido negativo o angustiante a pesar de saber que te hace sentir peor. Refleja una adicción conductual: sientes la necesidad de seguir desplazándote por la pantalla, te cuesta parar y puedes experimentar un alivio a corto plazo seguido de un aumento de la ansiedad o la fatiga. Con el tiempo, puede reforzar un círculo vicioso en el que el estrés impulsa a seguir desplazándose, y el desplazamiento agrava ese estrés.
Importante: No está clasificado oficialmente como una adicción, pero comparte el mismo ciclo de compulsión, recompensa y consecuencias negativas que se observa en los comportamientos adictivos.
¿Qué es el doomsurfing?
El doomsurfing consiste en buscar activamente malas noticias en lugar de limitarse a pasarlas de largo al desplazarse por la pantalla. Buscas novedades sobre temas que te preocupan. Kevin Roose acuñó el término en un artículo del diario The New York Times en marzo de 2020. El método difiere del doomscrolling, pero ambos aumentan el nivel de estrés.
¿Qué es el joyscrolling?
El joyscrolling da la vuelta al guion. En lugar de absorber negatividad, buscas a propósito contenido positivo y motivador. Seleccionas tus feeds para que muestren cosas que te animen. Es enseñarle al algoritmo lo que te hace sentir bien, no solo lo que te llama la atención.
¿Qué significa goon scrolling?
La expresión goon scrolling hace referencia a un concepto coloquial que describe un estado similar al trance, casi hipnótico, en el que se consume sin cesar contenido en línea muy estimulante, a menudo de carácter adulto. Combina el gooning (estimulación prolongada e inmersiva) con el desplazamiento continuo, lo que da lugar a un bucle de navegación pasivo-compulsiva.
Las personas que lo experimentan pueden perder la noción del tiempo, sentirse mentalmente ausentes y tener dificultades para parar, a pesar de que el disfrute disminuya.










